¿Sabemos leer?

En muchas ocasiones, creemos que lo que percibimos es la realidad, pero muchas veces, bastan unos pequeños retazos, para que nuestra mente complemente el resto, creando una apariencia de realidad que no se corresponde con la auténtica realidad. Sólo si ponemos atención podremos darnos cuenta del engaño. 

Por ejemplo, probemos a leer este texto: 

 

 

Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima. La paalbra es un tdoo. Pesornamelnte me preace icrneilbe...

 

 

Al principio parece un galimatías, hasta que... ¡descubrimos el truco! A partir de ese momento, cuando hemos sido capaces de "descifrar" su truculenta composición, podemos leerlo con facilidad. Incluso, para facilitar la tarea, el propio texto contiene una explicación a tan curioso fenómeno. 

Pero, ¿hemos leído realmente lo que pone ? Por ejemplo, ¿hemos leído en la primera palabra "Sgeun", que es lo que pone, o hemos leído "Según"? Y en la última palabra, ¿hemos leído "icrneilbe", que es lo que pone, o hemos leído "increíble"?  

¿Nuestra mente nos ha engañado de nuevo?. Siempre lo hace...

 

 

 

 

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